Cumplir
nuestras metas y sueños, nos exige planificar, despegar, encumbrarse hasta
tomar la altura de vuelo apropiada, mantenerse allí y –por supuesto- llegar a
nuestro destino. Durante este vuelo inevitablemente experimentaremos las
turbulencias naturales del mismo. La actitud y habilidad para volar serán los
elementos claves para tener éxito. En la vida y en el entorno empresarial,
todos experimentamos las turbulencias de nuestros propios vuelos, son como
fuerzas naturales que podrían derribarnos, no podemos evitar que existan, pero
si podemos prepararnos para superarlas. Muchas veces, evitar las turbulencias
propias de un vuelo resulta ser la jugada incorrecta, ya que podría resultar
mas riesgoso el esfuerzo de evitarlas que el cruzarlas, mas si tenemos claro la
mejor ruta y nuestro destino final.
En
aviación, uno de los temas claves que aprenden los pilotos de avión es a
desenvolverse eficazmente en las turbulencias. Parte de ese aprendizaje
consiste en aceptar el fastidio de esos vacíos, tumbos y golpes que recibe el
avión. Existen muchas rutas de vuelo que han sido programadas sabiendo que se
va a pasar por zonas de mucha turbulencia, y éstas serán muy diferentes dependiendo
del tamaño de la aeronave. No es lo mismo volar en un “Jet Boeing”, que en una
avioneta “Cessna”.
En
los negocios y ventas corporativas, constantemente tenemos nuevos desafíos personales
y de grupo. Ellos nos demandan: revisión constante de nuestras fortalezas y
debilidades, preparación, conocimiento, chequear nuestro mapa de ruta, desarrollar
las estrategias apropiadas para cada proyecto. En un vuelo en avión, la
naturaleza y tamaño de la aeronave van a determinar cuanta turbulencia
sentiremos durante el vuelo, y los instrumentos ayudarán a enfrentarlas
correctamente. Lo mismo ocurre en la empresa, sólo que la naturaleza y
fortaleza de esta nave, no dependerá en nada del tamaño de la misma, sino de la
actitud, preparación e integridad del equipo de gente que la comanda, tripula y
viaja en ella, que va desde quien la preside hasta el mas nuevo de los colaboradores.
Todos trabajan para la misma misión y deben de compartir la misma visión de
éxito.
Todos
los aviones tienen un instrumento que muestra la posición de la nave en relación
a la línea de horizonte, y nos dice si la nariz del avión apunta hacia arriba o
abajo, a ese instrumento le llaman “Medidor de Actitud”, si, actitud, no
altitud (el de altitud es otro medidor). Este instrumento es útil para
despegar, tomar altura, descender y aterrizar, y también es clave para enfrentar
las turbulencias. Nos muestra la actitud del avión. Análogamente, todos nosotros
también tenemos nuestro propio “Medidor de actitud”, y otros para: conocimiento,
compromiso, responsabilidad, etc., con ellos sabremos si estamos en la posición
correcta para superar las turbulencias, para así lograr nuestras metas y sueños.
Estemos atentos a ellos constantemente. Nuestra mejor actitud es la que nos
ayudará a enfrentar y superar las turbulencias de todos nuestros vuelos. Rodolfo Velarde Grow2win
Corp Beyond Business Consulting
Coaching & Training Sunrise, Florida.
USA. www.grow2win.com
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