Orientado a negocios
Cuántas
veces hemos escuchado la expresión “orientado a negocios”, en diferentes
situaciones, circunstancias, en muchos y diversos entornos, compañías y
especialidades. Quizá alguna vez usted ha sido o fue señalado por algunas otras
personas en la compañía, como alguien técnicamente muy competente, pero no
orientado a negocios. Igualmente, ejecutivos y la alta gerencia no quedan
exentos de este tipo de situaciones. Esta frase aplica tanto en el sentido
individual, como también en el colectivo. Hay buenos profesionales que no son
orientados a negocios, también áreas y departamentos enteros. Si esto es así,
entonces ¿A que son orientados estos grupos e individuos?
Ser
orientado a negocios significa que uno tiene claro cuáles son las prioridades
estratégicas de la organización, y usa esas prioridades para guiar las
decisiones en lo que hay que concentrarse. En otras palabras, las acciones y
decisiones del día a día necesitan estar profundamente vinculadas con los
grandes objetivos del negocio. Es importante distinguir lo importante y
estratégico, del resto de cosas. Habrá situaciones de mejora, que no
necesariamente contribuyen con lo estratégico, por tanto no son orientadas al
negocio. Por ejemplo, no es suficiente hacer algo sólo porque un cliente lo
pide, incluso porque hay una brecha en el desempeño de algún grupo o individuo.
Obviamente, en una organización siempre hay muchas cosas que no están bien
hechas, o que podrían ser mejoradas, pero eso no significa que reparando
procesos, mejorando desempeños, se contribuirá mucho con los objetivos claves
del negocio y resultados de la organización. Esta es una de esas situaciones
típicas donde algunas personas pueden perder el foco de lo que es estratégico,
clave y verdaderamente orientado al beneficio del negocio. Ser orientado a
negocios también significa determinar qué objetivos organizacionales claves no
se están cumpliendo. En este sentido, es clave desarrollar esa orientación a
negocios, en todos los niveles. Pero para ser justos, es importante también reflexionar
sobre cómo podrían algunas empresas tener gente orientada a negocios, si ni
siquiera han desarrollado un plan estratégico que les de visión, misión, y
mucho menos si no tienen claro qué deben hacer, y el cuándo, donde y cómo van a
lograr las metas propuestas.
Muchas
organizaciones y gerentes asumen que los objetivos del negocio son claros. A
menudo estas asunciones son incorrectas. Muchos trabajadores tienen dificultad
en identificar qué objetivos específicos son claves para el negocio, y también
qué cosas deben hacer para lograrlos. Frecuentemente, muchos gerentes reclaman
que las prioridades organizacionales no son vistas como tales por otros grupos
de la empresa. Podría poner muchos casos. Por mencionar sólo un tipo, que
parece ser todo un desafío en muchas empresas de tecnología en el planeta, es
el reclamo constante que hace la gerencia o el grupo comercial, a otras áreas,
como por ejemplo: ingeniería, logística, soporte, que una buena parte de sus
integrantes, si bien poseen buenos conocimientos técnicos y tienen mucha
voluntad de trabajo, no son orientados a negocios. Pero igualmente, como dije
antes, esto no es exclusivo a los colaboradores no directivos de la empresa.
Hay jefes y gerentes que tampoco son orientados al negocio, sino a otras cosas.
Estar demasiado enfocado en los procesos, el día a día, desempeño general, u
obsesionado con los números mágicos, la competencia, o los logros personales, pueden
obstaculizar el sentido y orientación a negocios que toda persona en una
organización comercial debe de tener, sin importar su especialidad o posición
dentro de la empresa. Las empresas se sustentan si y sólo si hacen buenos
negocios.
Rodolfo N. Velarde
Executive & Life Coach

Grow2win Corp
Beyond Business Consulting
Coaching & Training
Sunrise , Florida .
USA .
www.grow2win.com
Rodolfo N. Velarde

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